Mente

Las gotas golpean mi cara, me encuentro bien. Puedo percibir lo bonito que es aquí. El río me atrapó en su inmensidad y, realmente, me deja navegar por toda su diversidad. El arriba se ve bien, las nubes negras le dan ese “no sé qué”; puedo verlas reflejadas en él, puedo verlas danzar junto a él, y emiten un sonido que agradece mi mente mientras me despido y miro al frente, y los arboles no se me hacen indiferentes. Ellos me miran con cierta desconfianza, no creen en mi labia falsa; estremecidos porque consigo oírlos, gritan palabras fuertes y con mal sentido, pero yo logro hacerme el desinhibido para no meterme en conflictos de siglos. Sigo caminando sin un rumbo aparente, solo observando todo lo que se puede y, en lo que los pies se me entorpecen, un perro salió a verme y me miró con una cara diferente. No sabía que el que estaba en frente lograría comprenderle, pero tal fue su sorpresa que el perro me habló:

 -¡¿Cómo logras oírme?

 – Es un día raro y el universo ha conspirado para poder acallar mis pensamientos diarios.

Rió un poco desconcertado ya que no estaba seguro de lo que estaba pasando.

 – Es un día raro, uno muy raro. ¿No tendrás, por casualidad, algo pa’ comer? Hace 3 meses desperté aquí, no sé por qué se olvidaron de mi…

 – La verdad no ando con na’ porqué ando de pasá’, pero si gustas te puedo llevar y preparar algo pa’ cenar.

 – ¿Enserio, lo harías por mí? Aunque, ¿cómo he de confiar en ti? Las personas que protegí me dejaron aquí… No creas que soy estúpido, por favor no lo creas, mejor vete antes que me de la weá y te muerda sin piedad…

 – Tranquilo pequeño, tu miedo he de comprender, pero no creas que te dejaré. Vamos, no te pongas huraño, solo será un pan con algo…

***

Caminando por la calle mojada con mi perro riendo a carcajadas me puedo sentir feliz, le di algo pa’ comer y me siguió hasta el fin…

 – ¿Qué más puedo pedir? es un lindo día para salir a caminar, pero aún me extraña que nadie me halla preguntado cómo te llamas… Es curioso pero bueno, no es nada.

 – Bah, déjalos weón si dan lo mismo, igual no podrían escuchar lo que les digo…

 – Si, pero es extraño. Es como si solo yo pudiera verte, pero no creo, ¿cómo podría eso ser posible?

– Vo soy bueno pa’ inventar cagás. Camina no más si el mundo da igual, los humanos solo existen para cagar la existencia…

– Weon, pero si yo soy humano…

 – Tú soy diferente po’. “Diferente”. Yo comprendí que no hay que ser demente para ver lo que está al frente

 – No comprendo lo que dices, pero no quiero discutir.

Hoy no para de llover y no puedo salir a recorrer, me debo quedar parado frente la ventana. Ya no está mi perro que habla, se fue un día sin despedirse; seguro quería redimirse o no sé, tal vez morder a algún sacoweas que se le atravesó. No para de llover y los arboles ni me quieren ver, el río se cansó de danzar y las nubes ya no me acompañan, estoy encerrado en mi recamara, deseando estar afuera. Quiero dejar de estar así, quiero solamente salir de aquí.

(Ecodentro de una mente inexistente)

Volgger

***

Tengo 20 y estoy cruzando la existencia en un desequilibrio imaginario, gracias por la oportunidad y la corrección.

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