Toxinas

Toxinas

Voy a recoger del basurero todas las toxinas de mi cuerpo
para envolverlas en papel transparente,
así todos podrán apreciar
lo desgastado de estos huesos
consumados en vinos tintos
recolectando frutos podrido
en el jardín del Edén.

Si no me matan es porque
comenzaré a creer en los ángeles
y ojalá que tomen el cometa
hasta mi cama con tal
de hacerme caer en el coma más profundo,
instalando en cada verso plasmado
por el recorrido de un hombre, hombre.
Y me faltan colillas por fumar
aún más, hasta que mi tos se desintegre con la voz
y la voz se deforme con el stereo de la radio.

La música no acompaña estas toxinas
donde el brazo me explota
en el cerebro impide mi morosidad
en el silencioso cuatro por cuatro de la habitación.
Voy a recoger cada pedazo de mi cuerpo
en este basural plagado de moscas
y cuerpos en el estado más puro.
Sino encuentro cada pedazo
las bombas caerán frente a mis ojos
y el sonido del viento
cabalgará lo mejor de las ceremonias
llenando de flores el pasaje de mi casa
y adornando las rejas con un color azul.

Suenan guitarras
y la música fuerte
se prenden más de 20 cigarrillos
al honor de un caminante sin penumbra
sin humanidad solo con naturaleza
en los lagrimales más frecuente usados por él.
Y no encuentro, no encuentro nada
como si fuese indeseado, marginado
mártir y mercenario del pasado
aunque las cadenas se quiebren
el bien y el mal siempre reencontrar el pedacito
de cielo al cual mera acostumbró en creer.

Ahora, creo en el terreno
asfalto color café
y el sol color naranjo,
Azul entre mis dedos
y amarillo entre mi sombra.
Colores, muchos frutos secos
y ramas, ramas que salen desde mi coraza,
desde el anhelo del sueño
del infarto, complejo, sin mesura alguna:
Yo.

 

 

Tanta humanidad

Siento que mi pecho reclama piedad
piedad, tanta humanidad
me está matando
me está asfixiando.
Tanta piel me agoniza
entre más y más lo siento
más me encarno a la tierra, sin mesura ni reacción,
espíritu es un colgajo
de malas ideas, de noches
tragos amargos con olor a cebada,
y eso me cansa
siento que mi pecho reclama primaveras
que alguien suplante mi identidad
con tal de caminar descalzo,
tanta perdida,
tanto que ganar
tanto que perder,
al final todo es un vaivén de espejos
que solo reflejan
lo descuidados que somos
con nuestro pecho
con la delicadeza de soñar
y no morirse ahogado entre el calor de esta noche,
no morirse hilando palabras
sino que armando
desde el pecho a la memoria
desde mis pies hasta la vivencia,
y más aun cuando todo es incierto
el pecho es el primero
en decirme como debo respirar,
respirar entre tanta piel me está asfixiando.

Tanta humanidad
tanta
que ya
me estoy
cansando
de

e s
s
c
r i
bi

r.

 

 

 

 

 

El día que.

Siempre recordaré ese momento
en el que perdí todo:
Me siento en el sillón de cuero
y mis manos se desligan de mi cuerpo,
el piso está helado, la cerámica carcome
mis emociones, mis latidos y la paciencia.

Aún recuerdo ese momento
donde perdí todo al tomar el teléfono,
hoy caminé hasta otro planeta
desgastando mis pies
derritiendo mis dedos
con el calor de primavera.
Pero me siento,
y el sillón de cuero está helado
con la televisión de fondo
reclamando mi estadía
casi inestable como mis lágrimas de cocodrilo.

Pero aún recuerdo y siempre recordaré
cada camino recorrido
tantas espigas en mi ropa
plausible casi imborrable
no siento ni mi cara
y estoy cansado de llorar como un humano.
estoy en el sillón divagando ideas
cosechando poemas en tierra muerta
y plantando mi agonía en el silencio.

Estoy callando cada canto de mi garganta
y no dejo de creer en mis emociones
que se van

se van con todos

se quedan contigo

y se pierden en la anestesia barata.

Estoy cansado de robarme el vino
y no sentirme curado
¿Por qué?

todo se va y eso me apena
los vasos llenos se vacían rápido
y los gotarios de sangre
remecen mi estancia en estas tierras.

Siempre recordaré ese living
que satisfacía mis lágrimas
siempre recordaré.
Pero de alguna forma sanará.

Pedro Antonio

***

 

Nací en Talagante el Veinte de Mayo de Mil novecientos noventa y dos pero vivo en Peñaflor. Me gusta mucho la poesía surrealista, en especial Anguita, Jorge Teillier, Vicente Huidobro y Gonzalo rojas, además me dedico a escribir desde los Doce años cuando mi hermana se fue del hogar no encontré más vacío que hacer música con mi guitarra y escribir. Soy músico de hobbie, vocalista y guitarrista. Decidí estudiar comunicación audiovisual, pero congelé por el fallecimiento de mi padre. Retomaré nuevamente y me dedico a la creación de guiones tanto de cortometraje como películas, espero que en un futuro pueda realizar un corto ya que para mí es un sueño. Dentro de la poesía he escrito dos libros el primero: “cantos elementales y otros poemas” el segundo: “El cerezo entre mis pies” ambos libros muy diferentes pero con la misma sensibilidad que caracteriza mi forma de vivir y los hechos que han sucedido en mi vida la naturalidad de mi visión al enfrentar mis propios miedos y así basarlos en versos. Al mismo tiempo dedico el tiempo a amar mucho a mi pareja, es la contra parte de la idealización de una mente tocada ella es la fuente de inspiración de muchas cosas que suceden actualmente. Disfruto de las miradas de los animales, el viento del agujero que es Peñaflor y Santiago en las noches para ser más exacto en el ocaso.
Fotografía por: jcomp / Freepik

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