Entrevista a Carla Lobos: Pionera de la danza Butoh en Chile

 

  Por Fernanda Abarca

Carla Lobos es licenciada en danza –teatro con especialidad en circo, bailarina y docente de danza Butoh. Realizó su maestría en danza Butoh en Berlín a fines de la década de los 80, para luego regresar con esta técnica a nuestro país 7 años más tarde. Así funda Auca Butoh (1995), la primera compañía de Butoh en nuestro país. Hoy ya lleva 22 años dedicada a la profesionalización y enseñanza de esta danza de vanguardia. En el marco del Nº 35 de la Grifo: Anticuerpos, Voces de la carne conversamos con ella sobre qué trata este tipo de danza, cómo surge y en qué estado se encuentra la escena nacional de Butoh el día de hoy.

También conversamos sobre las necesidades de los cuerpos y las sociedades actuales, de la violencia que nos rodea y las posibilidades de sanación que el Butoh otorga a estas dimensiones.

  1. E: Pensando en alguien que no sepa nada sobre la danza Butoh, ¿podrías explicarnos de qué se trata esta danza y cómo surge?

C: El Butoh viene de Japón como técnica matriz, de ahí nacen los maestros y las personas que fundan este lenguaje. Por eso mismo se vincula harto con la cultura japonesa que tiene una tradición cultural y folklórica muy vasta, en la que nos encontramos, por ejemplo, con las artes marciales y todo lo que significa la cultura del cuerpo. Ahora, más específicamente, Butoh viene desde los tendones del teatro Noh y el teatro Kabuki. Esta danza nace como una respuesta al conflicto de la bomba atómica que se produce en los años 50 y 60. Luego de toda la crisis económica, política y humana que deja este conflicto, después de los bombardeos en Hiroshima y Nagasaki, se crea este movimiento que tiene que ver con la liberación y el llamado hacia todas las directrices políticas y sociales del mundo contra el armamentismo, contra la destrucción del ser humano. Entonces Butoh viene sumergiéndose desde estos lugares apocalípticos, como movimiento, en Japón, desde los años 60. Fundamentalmente se trata de eso. Pero también se trata sobre un llamado de libertad a las personas, a la cultura de los países.

  1. E: Tiene bastante filosofía por detrás entonces.

 C: Sí, es un movimiento bien filosófico, político y social. De hecho incluso para Japón sigue siendo un lenguaje bastante crítico de la cultura social y política del mundo. Butoh igual se pone en un lugar de vanguardia dentro del arte, como un grito primal hacia la liberación humana, a los derechos humanos. Es un arte que, en su trasfondo filosófico, hace un llamado a la manifestación de que el ser humano es la prioridad en el universo, de que los seres humanos tenemos un valor demasiado importante y que es necesario defender ese espacio y todo lo que implica revisar lo que hemos conformado como sociedad. No es un arte superficial, si no que es un arte tremendamente profundo y tremendamente crítico, muy crítico también hacia el mercado capitalista. Porque nosotros le bailamos a la muerte, pero también a todo lo que ha dejado la muerte, a las consecuencias de poner valores económicos por sobre el valor de los seres humanos como ha sucedido con las invasiones, la guerra, la destrucción. Le bailamos a todo lo atómico, que ahora está volviendo a la palestra, al peligro del mundo en este momento. Bailamos para poner de manifiesto esa consciencia de que la historia, finalmente, se sigue repitiendo, con la intención de que Butoh cumpla la función de ser un poco la sombra de eso, la resonancia de toda la injusticia social.

  1. E: En ese sentido, ¿consideras al Butoh un recurso potente como lenguaje de expresión, como forma creativa de mostrar discursos, de hacer presencia, de manifestarse?

C: Sí, bueno, para mí el Butoh ha sido muchas cosas. Por esas circunstancias de la vida llegué a él y me sentí como reencarnada en esta técnica, absorbida. Luego fui a estudiar a Europa a formarme con los mejores maestros japoneses en Berlín. En ese proceso llegó un momento en que sentí que Chile necesitaba un lenguaje escénico que pudiera representar el espíritu del alma, del ser y de la parte espiritual. Me parecía muy importante eso. Sentí que en mi formación no había ningún ramo, ninguna aproximación que diera tanto el sentido a los artistas para poder resonar ahí, un lugar donde poder desarrollar un concepto quizás más profundo o donde el alma pudiese construir un lenguaje de salvación al mismo tiempo que permitiera encontrarse con los lados oscuros que todos tenemos. Yo siento que donde más he crecido es cuando he sentido más dolor como experiencia de vida. Entonces partí un poco como desde esa premisa, de que el dolor es un portal, una posibilidad de hacerte mejor persona, de hacerte mejor ser humano, de corregir qué es lo sabio. Entonces sí, yo considero que es potente y necesario como discurso y práctica, como lenguaje expresivo que se hace cargo de todas esas cosas que la mayoría de las veces se evitar mirar tanto individual como colectivamente.

  1. E: Se trata de un lenguaje de transformación finalmente.

C: De transformación, sí. Porque cuando uno está feliz, está feliz nomás y lo disfruta, pero cuando estamos sumergidos en el dolor, ese es el portal que nos ayuda a ir a ese fondo para luego poder resurgir como el ave fénix. Por eso ya llevo practicando Butoh más de 30 años, enseñando esta técnica en mi país y en otros países también, porque he tenido la suerte de ir a otros países a mostrar cómo se ha aplicado la técnica Butoh en Chile. Ahora, mi manera de enseñarlo es bastante particular, se relaciona mucho con nuestra sociedad chilena, con la cultura y con el mundo en el que estamos viviendo, con nuestras problemáticas, nuestras necesidades como seres humanos, nuestros conflictos. Porque

nosotros no somos japoneses cachai, somos muy distintos en la cultura, aunque tenemos similitudes. Entonces ahí mi trabajo consiste en ir elaborando a partir de mi lectura, primero, para luego poder comunicar a los demás. A través de una especie de resonancia que ocurre en mi lectura como profesora universitaria, como directora, como coreógrafa y como interesada en el arte y la cultura de mi país. Porque siempre en las sociedades tenemos problemas que resolver, no todo está solucionado, entonces el Butoh, nuestro trabajo, intenta ser vocero de esto. Siempre tenemos necesidades que nos invitan a estudiar para poder aprender a encontrar esa felicidad que todos buscamos y necesitamos. Todos queremos ser felices, incluso una persona que está en la calle, una persona que está sufriendo, las personas en las cárceles. Todo el mundo quiere tener un espacio de libertad y felicidad, entonces yo también me enfoco y me pongo aliada de esas familias marginales del sistema a través de lo que implica el trabajo corporal y físico. Porque el cuerpo es el instrumento del arte Butoh, del bailarín y el intérprete Butoh. Creo que eso es bien importante, que nuestro trabajo sirve como un llamado de atención para Chile como esta tendencia que viene no solo a trabajar el cuerpo en su alto rendimiento, sino que también viene a danzar el cuerpo desde la filosofía del yo superior para hacer un mundo mejor. Ahí ya entramos en un plano que no es solamente físico sino que va más allá, que tiene que ver con entrar en el inconsciente del cuerpo que finalmente es donde están guardados todos los secretos del ser humano y las dimensiones psicológicas del ser. El cuerpo va absorbiendo mucho de lo que nos va ocurriendo en nuestro proceso de vida y el Butoh cumple una función como de colador, que va soltando lo que se deshecha, permitiendo dejar solo lo puro.

  1. E: Me llamaba la atención eso, el haber traído una disciplina de Oriente a nuestro país, ¿Por qué traer el Butoh a Occidente?

C: Esa pregunta es muy bonita. Personalmente yo sentí en un momento como el llamado, una misión o una especie de responsabilidad de crear algo nuevo dentro de lo que yo estaba viviendo como experiencias personales de aprendizaje, y también dentro de todo el bagaje que traía de los años 80 con el teatro, la época poderosa y fuerte que vivó nuestro país en ese momento, los cambios drásticos, la situación en cuanto a la violación de los derechos humanos, etc. Probablemente todas esas cosas rebotaron en mi experiencia de vida haciendo que se formara en mi una inquietud de buscar algo que fuera superior, algo que viniera de otra cultura más sabia quizás, como puede ser en este caso la sabiduría de esa disciplina japonesa que proviene de un país con miles de ancestros y años de historia. Eso fue, la necesidad de querer traer a Chile algo que pudiera aportar un pequeño grano de arena a lo que era nuestro paisaje cultural. La intención de querer enriquecerlo desde mi lugar a través de una disciplina que es tremendamente completa.

  1. E: ¿En qué fase te parece que se encuentra el desarrollo del Butoh en Chile actualmente? ¿ Qué se ha logrado, qué hay que seguir haciendo?

C: Creo que Chile está abriendo mucho la consciencia y está como llegando a entender que el Butoh es una posibilidad de sanación a pesar de lo complejo que es observarlo visualmente. Hace poco, por ejemplo, estuvimos celebrando el día de la danza en el teatro municipal y nosotros cerramos este evento. Fuimos invitados, postulamos, como muchas compañías, y quedamos seleccionados como una de las compañías profesionales, de trayectoria. A pesar de que yo llegué solamente con la expectativa de poder transmitirlo a mis colegas, a mis compañeros de ruta del teatro y de la danza, sin mayores pretensiones, me he dado cuenta ahora después de 20 años, 22 años, de que estar por ejemplo en esa celebración, siendo reconocida en la danza chilena es algo importante. Porque se trata del reconocimiento a partir de distintos lenguajes de la danza, unos más conservadores, otros más clásicos, más folklóricos, etc. Pienso que se está cruzando el portal del prejuicio y la barrera del poder, ese un gran avance. Porque luchamos contra el peso de lo hegemónico y los prejuicios en todo este camino, que es una de las características, de los caracteres, que me ha tomado con mucha fuerza también a través del Butoh, el poder aportar con la diversidad. Entonces la verdad es que actualmente me siento contenta con lo que está pasando con el Butoh en Chile porque el país está recibiendo muy bien este lenguaje. Por ejemplo, hablando de experiencias, el público la última vez aplaudió a rabiar, se pusieron de pie. El público sabe también cuando algo está hecho profesionalmente, de calidad, y yo creo que nosotros producimos ese efecto, de demostrar que lo que estamos haciendo es en serio.

  1. E: Pareciera que el público estuviera comenzando a valorarlo como un espacio nuevo, diferente y necesario.

C: Sí cachai, puede ser extraño, exótico, vanguardista quizás, pero está bien hecho, desde todos los ángulos, desde la coreografía, los integrantes, la interpretación, la destreza física, la transformación, la iluminación, la música. Toda la orquestación de la obra. Yo creo que ahí ya hay un reconocimiento y también hay un interés por nuestro trabajo, por nuestra compañía Auca Butoh. A esta altura ya llevo más de 12 obras en mi carrera profesional y 8 fondart, de los cuales estoy muy agradecida, gracias a esos fondos he podido hacer mi carrera, o sea también ha habido un reconocimiento del gobierno de Chile del área de danza, incluso en el área de teatro también, que me hace cada vez tener más ánimo, más energía y seguir adelante. Pienso que hay Butoh para largo en Chile y que estas nuevas generaciones dedicadas al arte escénico también se pueden hacer cargo del lenguaje porque hay muy buenos intérpretes jóvenes, que ya han asumido el lenguaje como parte de ellos. Se ha ido creando como un movimiento, como una necesidad de expresión. Porque Chile también va evolucionando y las nuevas generaciones son conscientes de ello, va evolucionando nuestra idiosincrasia, con todo lo que implica el crecimiento social, cultural, educacional. Por eso para mí lo más importante es resonar en la juventud y en los estudiantes de danza y teatro, para que sean ellos quienes puedan reflexionar sobre estos problemas y seguir haciéndose cargo.

  1. E: Todo lo que mencionas respecto al Butoh habla de una disciplina muy integral, crítica, pero a la vez muy sanadora ¿ Sientes tú en ese sentido que el Butoh, como arte expresiva, puede lograr mejor que otras artes del cuerpo el permitir que la persona realice una interiorización profunda sobre sí misma ?

 C: El Butoh, realmente, es la expresión del espíritu y el alma. La expresión que permite la unión de mente, cuerpo, espíritu y alma. Pienso que sí, que es una forma de expresión que profundiza más que otras artes en la dimensión de la interioridad del ser humano, me tomo la autoridad para decirlo ( ríe ), pero sí, creo que sí, sin querer desvalorizar ni desmerecer las otras artes. Todas las artes tienen su espacio y su lugar.

  1. E: Por qué llegaste a escoger el Butoh como forma de arte para desarrollar profesionalmente. Qué lo diferencia de otras artes o danzas, a nivel de expresivo.

C: Oh que difícil, es que mira (ríe) es difícil de explicarlo porque, como te decía yo, el Butoh me capturó, nos capturamos. Fue como un amor a primera vista, como realmente un encuentro muy intuitivo de cuando yo estaba terminando la escuela de teatro y … cuando se me presentó la posibilidad de estudiar este lenguaje, como que me enamoré de él, o sea lo vi en unos videos audiovisuales y de pronto sentí como el llamado. De que había una necesidad de encontrar un lenguaje nuevo, propio, o de otra cultura quizás, que pudiera ser adaptado a nuestra identidad y bueno, como en ese tiempo estaba terminando la escuela me motivé a ir a Europa a estudiarlo donde realmente correspondía, con los maestros de Japón y de Alemania que eran en ese entonces los que llevaban esta técnica, por el tema del expresionismo alemán. Me fui a la escuela de expresionismo alemán y al Butoh, allá había muchos japoneses que estaban introduciendo el Butoh en Berlín y en Europa. Así que yo creo que fue como una coincidencia significativa en mi vida, un poco, la que me hizo llegar a esta tendencia y a esta técnica. Estuve 7 años en Berlín estudiando, dedicada completamente a este lenguaje. Tuve la posibilidad de estudiar con grandes maestros, muchos de ellos que ya no están en este plano en este momento, han partido. Pero me quedé con todo su mensaje, su experiencia, su maestría y me siento muy afortunada de haber podido tener esa oportunidad de haber llegado a Europa a estar con los mejores, en las mejores escuelas. Creo que eso fue maravilloso. Esa captura suficiente que me permitió  poder afrontar esa responsabilidad con la entereza de atreverme a hacer algo con un lenguaje tan arriesgado. Haber podido introducirlo en el país y que al público chileno le haya parecido impactante, en su inicio, pero también interesante, diferente y nuevo. Creo que esa también es la gran fortuna que ha ocurrido con este lenguaje, que rompe totalmente con todo. Porque si bien la danza contemporánea o la danza clásica son disciplinas totalmente importantes para ser un bailarín, el butoh tiene que ver con ir más allá. Porque la elongación tiene que ver con elongar tu inconsciente de la realidad, la de tu identidad y de tu yo interno.

   10 E: En ese sentido crees tú que el movimiento, el cuerpo, alcanza más que la palabra para el profundizar en el autoconocimiento.

C: No, yo creo que lo lingüístico y las palabras son muy importantes, es lo que nos hace comunicarnos, el verbo ha sido vital para la comprensión entre los seres humanos y también para los problemas. Porque a veces con la palabra cometemos muchos errores. Pero siento que el cuerpo tiene un silencio y refracta una comunicación que es muy sensible, muy propia, muy sutil y muy necesaria. Y que el chileno, siendo tremendamente sensible, con un carácter tremendamente poético, tremendamente de sentir la compañía y el calor, más que en otras culturas donde de repente la soledad es algo demasiado importante … pero a nosotros como que nos cuesta, somos muy de clan, de familia, de como con una respuesta a las necesidades psicológicas. Que a veces uno no las puede expresar con las palabras. Que las expresa a través del tacto de los sentidos. Tiene que ver con los sentidos, con la vista, el tacto, el olfato, el oído, con la observación, de que a veces hablar menos es más. O que un gesto puede significar quizás mucho más que cien palabras. Entonces ahí creo yo que los que nos dedicamos a este lenguaje rebotamos bastante con escuchar el silencio, el vacío, y el desapego.

11 F: Un poco salir de esta locura de estímulos constantes, ¿no?

 C: Claro, tanto estímulo, tanta exigencia y la presión del exitismo también. Cuál es el exitismo que uno defiende o quiere. No sé, yo mucho no pienso en hacer las cosas por eso, pienso más bien en hacer sin pedir nada a cambio. Obviamente necesitamos la plata, algo de lo material, para vivir, es como el petróleo del momento, pero cómo lo hacemos, para qué lo hacemos, y de dónde lo hacemos, son preguntas muy importantes. Entonces el Butoh es maravilloso, a mi es lo que me ha dado todo. Es mi compañero, mi pareja, mi compañero de ruta, siempre me protege, está ahí. También me llama la atención, no todo siempre es agradable, pero siempre cuando tengo un momento de recogimiento, de silencio, siempre el Butoh está ahí, ha sido mi mayor maestro.

 

 

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